Frasco cuentagotas de drenaje linfático entre plantas y líneas de flujo

Drenaje linfático: qué es, cómo funciona y qué puedes hacer en casa

Qué es el drenaje linfático natural, cómo circula la linfa, qué hace el drenaje manual y qué movimientos y respiraciones sencillas puedes hacer en casa.

Frasco cuentagotas de drenaje linfático entre plantas y líneas de flujo

Lo esencial

  • El drenaje linfático es un proceso natural que ocurre continuamente en tu cuerpo. Una red de pequeños vasos recoge el exceso de líquido de los tejidos y lo devuelve a la circulación sanguínea.
  • Los músculos ayudan a mover la linfa. Caminar, mover los tobillos, abrir y cerrar las manos o cambiar de postura favorece su circulación.
  • La respiración también participa. Cada movimiento del diafragma modifica las presiones dentro del pecho y el abdomen y contribuye al retorno de los líquidos.
  • El drenaje linfático manual utiliza movimientos muy suaves. Es una técnica especializada que puede ayudar a controlar determinados tipos de hinchazón cuando está bien indicada.
  • Puedes cuidar tu circulación linfática con hábitos sencillos. Lo importante es incorporarlos a tu día a día y conocer la diferencia entre el funcionamiento natural del sistema y los tratamientos profesionales.

¿Has oído hablar del drenaje linfático y te has preguntado qué ocurre realmente dentro de tu cuerpo?

Quizá hayas visto un vídeo de alguien recibiendo un masaje en las piernas. O hayas leído que caminar, respirar profundamente o realizar determinados movimientos puede ayudar a que la linfa circule.

También es posible que te interese el tema porque notas las piernas pesadas después del trabajo, los dedos algo hinchados o una sensación de tirantez en los tobillos al terminar el día.

El sistema linfático tiene mucho que ver con el equilibrio de líquidos del organismo. Y lo más interesante es que funciona continuamente, aunque apenas seamos conscientes de ello.

Tu cuerpo dispone de sus propios mecanismos para recoger y transportar la linfa. El movimiento muscular y la respiración forman parte de ese trabajo.

Vamos a conocerlos y a descubrir qué puedes hacer en casa para acompañar su funcionamiento.

¿Qué es exactamente el drenaje linfático?

Para entenderlo, imagina que cada célula de tu cuerpo vive rodeada de una pequeña cantidad de líquido.

Ese líquido permite intercambiar sustancias con la sangre y mantener el entorno que necesitan los tejidos.

Pero también debe mantenerse en equilibrio.

Una parte regresa directamente a la circulación sanguínea y otra es recogida por los vasos linfáticos.

Este proceso de recogida y transporte se conoce como drenaje linfático natural.

Puedes imaginarlo como el sistema de recogida de agua de una ciudad.

Los pequeños desagües recogen el líquido de distintos lugares. Después, las tuberías se unen a conductos mayores que lo llevan hacia su destino.

En tu cuerpo ocurre algo parecido.

Los capilares linfáticos recogen el líquido entre las células. Los vasos lo transportan a través de una red que recorre prácticamente todo el organismo. En su camino atraviesa los ganglios linfáticos y, finalmente, llega a la circulación sanguínea.

Este recorrido cumple una función esencial para mantener el equilibrio de líquidos.

Además, el sistema linfático participa en las defensas del organismo y en el transporte de determinadas grasas absorbidas en el intestino.

Fuente: Cleveland Clinic, funcionamiento del sistema linfático.

Drenaje natural, masaje manual y autodrenaje: ¿en qué se diferencian?

Aunque comparten nombre, conviene distinguirlos.

Tipo de drenaje En qué consiste
Drenaje linfático natural El proceso continuo mediante el que tu organismo recoge y transporta la linfa.
Drenaje linfático manual Una técnica especializada de masaje suave que busca favorecer el desplazamiento de la linfa.
Autodrenaje linfático Una adaptación de determinadas maniobras que un profesional puede enseñarte para realizarlas en casa.

El drenaje natural funciona de forma espontánea.

El masaje manual y el autodrenaje son intervenciones que pueden utilizarse en situaciones concretas, especialmente cuando existen problemas de acumulación de líquido.

Comprender esta diferencia te ayudará a interpretar mejor los consejos que encuentres sobre el tema.

Cómo circula la linfa por tu cuerpo

Vamos a seguir el recorrido de una pequeña cantidad de líquido desde tu mano hasta que vuelve a la sangre.

Primero: los tejidos liberan líquido

En tu mano hay miles de pequeños vasos sanguíneos.

Parte del líquido de la sangre pasa a los espacios que rodean las células, donde participa en el intercambio de sustancias.

Los capilares linfáticos recogen el líquido que necesita volver a la circulación.

Después: entra en los vasos linfáticos

Al entrar en esos capilares, el líquido pasa a llamarse linfa.

Los vasos linfáticos tienen paredes muy finas. Los vasos colectores cuentan con válvulas que contribuyen a mantener el flujo en una dirección.

La linfa procedente de la mano avanza por vasos del brazo y sigue hacia zonas donde existen agrupaciones de ganglios.

A continuación: pasa por los ganglios

Los ganglios linfáticos son pequeñas estructuras repartidas por el cuerpo.

Hay grupos importantes en el cuello, las axilas, el abdomen y las ingles.

En ellos se produce parte de la vigilancia inmunitaria del organismo. Sus células defensivas reconocen y procesan sustancias y microorganismos que llegan con la linfa.

Puedes imaginarlos como estaciones de control situadas a lo largo de una red de transporte.

Finalmente: vuelve a la sangre

Los vasos linfáticos se unen a conductos mayores.

La mayor parte de la linfa del organismo regresa a la circulación venosa a través del conducto torácico, que desemboca cerca de la clavícula izquierda.

La zona superior derecha del cuerpo dispone de otra vía de retorno.

Así se completa el recorrido: de los tejidos a los vasos linfáticos, de los vasos a los ganglios y de ahí a la circulación sanguínea.

Cómo circula la linfa en tu cuerpo, de los tejidos a la sangre

Fuente: Cleveland Clinic, capilares linfáticos y su función.

¿Cómo se mueve la linfa si no tiene una bomba como el corazón?

Esta es una de las partes más interesantes.

El corazón impulsa la sangre mediante contracciones rítmicas.

El sistema linfático utiliza varios mecanismos para transportar su líquido.

Sus vasos colectores pueden contraerse por sí mismos. También cuentan con válvulas que dificultan el retroceso de la linfa.

A estos mecanismos se suma la actividad de los músculos que rodean los vasos.

Imagina una manguera flexible llena de agua.

Si la comprimes suavemente en distintos puntos, puedes contribuir a desplazar el líquido por su interior. Si además tiene válvulas que permiten avanzar en una sola dirección, el movimiento resulta más eficaz.

Es una comparación simplificada, pero ayuda a entender por qué tus músculos participan en la circulación linfática.

Cuando caminas, las pantorrillas se contraen y relajan.

Cuando abres y cierras las manos, activas los músculos de los dedos y los antebrazos.

Cuando mueves los hombros, los tejidos de la parte superior del cuerpo también se movilizan.

La respiración añade otro mecanismo de ayuda, porque modifica las presiones dentro del tórax y el abdomen.

Tu sistema linfático aprovecha los movimientos que haces durante un día normal.

Fuente: NHS, ejercicio y funcionamiento del drenaje linfático.

¿Qué ocurre cuando la linfa tiene dificultades para circular?

Piensa en una carretera con varios accesos.

Mientras los vehículos entran y salen a un ritmo equilibrado, el tráfico fluye.

Si aumenta demasiado la entrada o disminuye la capacidad de salida, empiezan a producirse acumulaciones.

Con los líquidos de los tejidos puede suceder algo parecido.

Cuando llega más líquido del que se consigue retirar

Los pequeños vasos sanguíneos permiten que parte del líquido pase a los tejidos.

En determinadas situaciones, esa salida puede aumentar.

El sistema linfático intenta recoger el exceso, pero si la cantidad supera la capacidad conjunta de retorno venoso y linfático, el líquido se acumula.

Es una de las formas en que aparece el edema.

Cuando los músculos permanecen mucho tiempo inactivos

Imagina que pasas toda la mañana sentado frente al ordenador.

Tus piernas permanecen prácticamente en la misma postura.

La actividad de las pantorrillas disminuye y la gravedad influye sobre la presión de los vasos de las piernas.

Esto puede favorecer la acumulación de líquido alrededor de los tobillos.

Algo parecido puede suceder al permanecer muchas horas de pie sin caminar.

Cuando los vasos linfáticos tienen una capacidad reducida

En algunas personas, el propio sistema linfático presenta alteraciones que dificultan el transporte de la linfa.

Cuando esto produce una acumulación mantenida de líquido, puede aparecer linfedema.

Es una situación que necesita valoración profesional y, en determinados casos, un tratamiento específico.

Si quieres entender cómo diferenciar la acumulación de líquido de otros cambios de volumen corporal, puedes leer nuestra guía: Retención de líquidos o grasa: cómo saber qué te pasa y qué hace tu sistema linfático.

El artículo continúa después del anuncio

Gotas de drenaje linfático de modofelicità

Drenaje linfático en gotas: cuatro extractos vegetales, sin alcohol ni azúcar y con sabor a miel.

Ver las gotas

Qué puedes hacer en casa para favorecer el movimiento de la linfa

Conocer el recorrido de la linfa permite entender por qué determinadas actividades forman parte de las recomendaciones habituales de cuidado linfático.

Vamos a centrarnos en movimientos sencillos, accesibles y fáciles de incorporar a tu rutina.

No necesitas material especial ni sesiones complicadas.

Los ejercicios deben resultar cómodos y no provocar dolor. Si tienes un linfedema diagnosticado o una limitación física, sigue las indicaciones de tu profesional sanitario.

Activa los tobillos mientras estás sentado

Los tobillos participan en muchos de los movimientos que activan los músculos de la parte baja de la pierna.

Prueba esta secuencia:

Movimiento de talones

  1. Siéntate en una silla con los pies apoyados.
  2. Mantén las puntas de los pies sobre el suelo.
  3. Levanta los talones lentamente.
  4. Vuelve a apoyarlos sin golpear el suelo.
  5. Repite el movimiento de forma suave.

Notarás cómo trabajan las pantorrillas.

Movimiento de puntas

  1. Mantén los talones apoyados.
  2. Levanta las puntas de los pies hacia las espinillas.
  3. Baja lentamente.
  4. Repite varias veces.

Este movimiento activa músculos diferentes a los que utilizas cuando levantas los talones.

Círculos de tobillos

  1. Levanta ligeramente un pie.
  2. Dibuja círculos lentos con la punta.
  3. Cambia de dirección.
  4. Repite con el otro pie.

Puedes hacer esta secuencia después de llevar mucho tiempo sentado, durante una pausa del trabajo o al terminar un trayecto largo.

Muévete si trabajas de pie

Si pasas muchas horas detrás de un mostrador, quizá tengas poco margen para caminar.

En ese caso, puedes hacer movimientos discretos.

Sube y baja los talones, flexiona suavemente las rodillas o camina unos pasos cuando tengas ocasión.

Incluso alternar los movimientos de ambos pies resulta más activo que permanecer inmóvil durante toda la jornada.

La idea es que los músculos participen de manera regular en el movimiento de los líquidos.

Activa también las manos y los brazos

La circulación linfática llega hasta los dedos.

Por eso también tiene sentido movilizar las extremidades superiores.

Prueba estos ejercicios:

Abrir y cerrar las manos. Extiende los dedos, sepáralos suavemente y después cierra las manos sin apretar demasiado.

Movilizar las muñecas. Dibuja círculos lentos en ambas direcciones.

Doblar y estirar los codos. Acerca las manos a los hombros y vuelve a extender los brazos.

Mover los hombros. Súbelos suavemente hacia las orejas, relájalos y después haz pequeños círculos.

Si trabajas con el teclado, conduces o utilizas mucho las manos, puedes aprovechar una pausa para realizar estos movimientos.

Movimientos sencillos para activar la linfa

Fuente: Cancer Research UK, ejercicios para favorecer el movimiento de la linfa.

Caminar: una de las formas más sencillas de mover todo el cuerpo

Piensa en lo que ocurre cuando sales a caminar.

Los pies se apoyan y se levantan del suelo.

Los tobillos se flexionan.

Las pantorrillas trabajan de manera alterna.

Las rodillas y las caderas se mueven, mientras el tronco acompaña cada paso.

Todos estos movimientos contribuyen a la actividad muscular que favorece el retorno de los líquidos.

Además, la respiración se adapta al esfuerzo.

Puedes aprovechar actividades que ya forman parte de tu día:

  • Caminar durante un descanso del trabajo.
  • Dar un paseo después de pasar varias horas sentado.
  • Hacer pequeños desplazamientos a pie.
  • Interrumpir los periodos prolongados de inmovilidad.

También puedes elegir otras actividades que disfrutes, como bailar, montar en bicicleta o nadar.

Lo importante es encontrar una forma de movimiento que puedas mantener.

La regularidad y la adaptación a tus posibilidades son más útiles que intentar compensar toda una jornada inmóvil con una actividad excesiva.

Fuente: Cancer Research UK, actividad física y circulación linfática.

La respiración diafragmática: el movimiento que también ocurre por dentro

Hasta ahora hemos hablado de músculos que puedes ver moverse.

Pero existe otro que participa en los cambios de presión que ayudan a desplazar la linfa: el diafragma.

Es un músculo situado debajo de los pulmones, entre el pecho y el abdomen.

Cuando inspiras, se contrae y desciende.

Cuando expulsas el aire, se relaja y vuelve a subir.

Este movimiento modifica la presión dentro del tórax y el abdomen y contribuye al retorno de la linfa hacia la circulación sanguínea.

Puedes imaginarlo como un pistón que se mueve suavemente con cada respiración.

Cómo practicarla paso a paso

Busca una postura cómoda.

Siéntate con la espalda apoyada y los hombros relajados.

Coloca una mano sobre el pecho y otra sobre el abdomen.

Así podrás notar cómo se mueve tu cuerpo mientras respiras.

Inspira despacio por la nariz.

Deja que el abdomen se expanda de forma natural. La mano que tienes apoyada sobre él debería desplazarse ligeramente hacia fuera.

Suelta el aire lentamente.

Permite que el abdomen vuelva hacia dentro mientras el diafragma se relaja.

Repite varias respiraciones a un ritmo tranquilo.

Evita coger aire con fuerza, levantar exageradamente los hombros o contener la respiración.

Puedes practicarla mientras descansas, al levantarte o durante una pausa del trabajo.

La respiración diafragmática se utiliza también en programas profesionales de autocuidado del linfedema.

Respiración diafragmática y movimiento de la linfa

Fuente: Cancer Research UK, respiración profunda y drenaje linfático.

Drenaje linfático manual: cómo funciona un masaje especializado

Cuando hablamos de drenaje linfático también solemos pensar en el masaje.

El drenaje linfático manual es una técnica que utiliza movimientos específicos sobre la piel para favorecer el desplazamiento de la linfa.

Se emplea especialmente como parte del tratamiento de determinados problemas de acumulación de líquido, entre ellos el linfedema.

¿Cómo son los movimientos?

Son suaves, lentos y rítmicos.

El profesional trabaja sobre la piel utilizando una presión ligera y maniobras adaptadas al recorrido linfático.

La dirección y la secuencia de los movimientos tienen importancia.

En determinados tratamientos, se trabaja primero sobre áreas próximas a vías de drenaje funcionales y después sobre las zonas afectadas.

Esto permite favorecer el desplazamiento del líquido hacia regiones donde pueda continuar su recorrido.

¿Por qué se utiliza tan poca presión?

Muchos de los vasos linfáticos que participan en la recogida del líquido se encuentran cerca de la superficie.

Las maniobras buscan movilizar suavemente la piel y los tejidos superficiales.

Un masaje profundo trabaja de otra manera y puede resultar inapropiado para determinados problemas linfáticos.

En el drenaje manual, la precisión de la técnica importa más que la fuerza.

¿Qué puedes esperar de una sesión?

Depende del motivo por el que se realice.

Cuando está indicado para tratar un edema, puede contribuir a reducir la acumulación de líquido y a controlar la hinchazón.

En algunas personas, los cambios se aprecian de forma gradual. Otras pueden necesitar diferentes medidas combinadas.

El drenaje manual también puede resultar una experiencia relajante, pero esa sensación por sí sola no indica cuánto líquido se ha desplazado.

Los resultados dependen de la causa de la hinchazón, de la técnica y de la situación de cada persona.

Fuente: Cleveland Clinic, drenaje linfático manual.

¿Puedes hacerte un masaje de drenaje linfático en casa?

Es una pregunta muy habitual.

Existe una técnica llamada drenaje linfático simple o autodrenaje.

Consiste en una adaptación de maniobras que el propio paciente puede aprender y realizar.

Se utiliza especialmente dentro de programas de mantenimiento para personas con determinados problemas linfáticos.

¿Por qué conviene aprender la técnica con un profesional?

Porque el recorrido de la linfa es diferente según la parte del cuerpo.

Además, en una persona con alteraciones linfáticas, algunas vías pueden estar afectadas y otras seguir funcionando correctamente.

El profesional adapta los movimientos a esa situación.

Por eso copiar una secuencia de masaje encontrada en internet puede resultar poco útil o inadecuado.

Si te interesa aprender autodrenaje, lo más razonable es acudir a un fisioterapeuta u otro profesional sanitario con formación específica.

Podrá valorar si te conviene y enseñarte la presión, la dirección y el orden de las maniobras.

¿Qué puedes hacer por tu cuenta mientras tanto?

Puedes incorporar los hábitos de movimiento y respiración que hemos explicado.

Son una forma sencilla de favorecer los mecanismos naturales que ayudan a movilizar la linfa, siempre que no exista una contraindicación para tu situación particular.

Fuente: Macmillan Cancer Support, drenaje manual y autodrenaje.

¿Qué ocurre con el drenaje linfático facial?

La palabra drenaje también aparece con frecuencia en tratamientos faciales.

Es fácil encontrar vídeos donde se realizan pequeños movimientos alrededor del rostro, las mejillas o la mandíbula.

El rostro dispone de una red linfática que conduce la linfa hacia grupos de ganglios de la cabeza y el cuello.

En determinadas situaciones clínicas, los profesionales utilizan técnicas específicas para ayudar a controlar la hinchazón de esta región.

Sin embargo, las causas de una cara hinchada pueden ser muy diferentes.

La postura durante el descanso, ciertas condiciones de la piel, las alergias y otros problemas de salud pueden influir.

Por eso conviene conocer la causa antes de recurrir a masajes, especialmente si la hinchazón aparece de manera persistente o inesperada.

Un rostro más deshinchado después de un masaje tampoco implica que haya cambiado la cantidad de grasa facial.

¿Qué papel tienen los hábitos cotidianos?

A veces pensamos que para cuidar una función corporal necesitamos dedicarle un momento especial cada día.

Sin embargo, muchas actividades habituales ya ponen en marcha los músculos que colaboran con la circulación.

Caminar hasta el supermercado, subir unos escalones, estirar los brazos durante un descanso o moverte mientras haces tareas domésticas implica actividad muscular.

También es importante cuidar la piel, especialmente cuando existe una hinchazón mantenida.

La piel protege los tejidos frente a agentes externos y participa en la prevención de infecciones.

Mantenerla limpia, cuidada y en buenas condiciones forma parte de las recomendaciones profesionales para personas con problemas linfáticos.

Una rutina sencilla que puedes adaptar a tu jornada

Momento Qué puedes hacer
Al levantarte Moviliza tobillos, muñecas y hombros suavemente.
Durante el trabajo Cambia de postura y activa los músculos si llevas mucho tiempo inmóvil.
En algún momento del día Sal a caminar o realiza una actividad física que disfrutes.
Durante una pausa tranquila Practica varias respiraciones diafragmáticas sin forzar.
Al terminar la jornada Observa cómo se encuentran las zonas que habitualmente notas más cargadas.

La finalidad de esta rutina es facilitar el movimiento regular, sin convertir el cuidado corporal en una obligación complicada.

Tu sistema linfático también se mueve contigo: cuatro momentos cotidianos

Las plantas en las tradiciones de cuidado corporal

Además del movimiento y las técnicas manuales, distintas culturas han incorporado plantas a sus preparados tradicionales de bienestar.

Entre las utilizadas históricamente en herbolaria encontramos el galio, el trébol rojo, el fresno espinoso y la stillingia.

Cada una tiene un origen y una tradición de uso particular.

Galio o amor de hortelano (Galium aparine)

El galio es una planta herbácea que crece en campos y zonas de vegetación espontánea.

Sus tallos tienen pequeños pelos que hacen que se adhieran a la ropa y a otras plantas.

En la herbolaria europea y norteamericana aparece tradicionalmente en preparados relacionados con la eliminación urinaria de líquidos y el cuidado de la piel.

También se ha utilizado en antiguas formulaciones denominadas depurativas.

Fuente: Servicio Forestal de Estados Unidos, guía de plantas medicinales de los Apalaches.

Trébol rojo (Trifolium pratense)

El trébol rojo es una planta de flores rosadas o rojizas perteneciente a la familia de las leguminosas.

Sus flores se han utilizado tradicionalmente en infusiones y preparados botánicos.

Aparece en distintas tradiciones de herbolaria relacionadas con el cuidado general del organismo y de la piel.

Fuente: National Center for Complementary and Integrative Health, trébol rojo.

Fresno espinoso (Zanthoxylum americanum)

El fresno espinoso es un arbusto norteamericano con ramas espinosas y frutos aromáticos.

Pertenece a una familia botánica diferente de la del fresno común.

Su corteza y sus frutos aparecen en preparados tradicionales norteamericanos, especialmente asociados a molestias digestivas y distintos usos relacionados con el bienestar corporal.

Fuente: USDA, plantas de importancia cultural y sus usos tradicionales.

Stillingia (Stillingia sylvatica)

La stillingia es una planta originaria del sureste de Norteamérica.

Su raíz se ha utilizado históricamente en determinados preparados herbales de esa región.

La documentación tradicional recoge aplicaciones relacionadas con la piel, el estreñimiento y otras molestias.

Es una planta que requiere especial atención a las características y precauciones del extracto utilizado, porque su raíz contiene compuestos irritantes.

Fuente: Memorial Sloan Kettering Cancer Center, stillingia.

Qué conviene tener presente sobre las fórmulas vegetales

El uso tradicional de una planta forma parte de su historia, pero no permite deducir por sí solo los efectos de un complemento concreto.

En una fórmula vegetal importan la especie botánica, la parte utilizada, la concentración del extracto, la dosis y las advertencias de seguridad.

Por eso conviene revisar siempre la información del producto y consultar con un profesional sanitario si tomas medicamentos o tienes algún problema de salud.

Una forma sencilla de incorporar los extractos vegetales a tu rutina

Ahora ya conoces mejor cómo funciona el drenaje linfático natural.

Sabes por qué el movimiento muscular contribuye al transporte de la linfa, cómo participa la respiración y en qué situaciones se utilizan las técnicas de masaje especializado.

También has descubierto algunas de las plantas que forman parte de las tradiciones herbales.

En modofelicità hemos reunido cuatro de ellas en nuestra fórmula de gotas vegetales:

  • Galio o amor de hortelano, utilizado tradicionalmente en preparados relacionados con los líquidos.
  • Trébol rojo, presente en diferentes tradiciones de cuidado botánico.
  • Fresno espinoso, con antecedentes de uso en la herbolaria norteamericana.
  • Stillingia, una raíz con historia en preparados herbales tradicionales.

La fórmula está presentada en formato líquido, sin alcohol, sin azúcar y con sabor a miel.

La pauta indicada es un gotero por la mañana y otro por la noche, siguiendo las instrucciones y advertencias del envase.

Es una opción para quienes prefieren este tipo de presentación vegetal dentro de sus hábitos de cuidado personal.

Puedes consultar la composición y las características de nuestras gotas en la tienda.

Descubre las gotas de drenaje linfático de modofelicità

Los complementos vegetales requieren una elección informada. Comprueba siempre sus ingredientes, su adecuación a tu situación personal y las precauciones de uso.

¿Cuándo conviene consultar al médico?

Consulta si aparece una hinchazón persistente, inexplicable o progresiva; si surge de repente en una sola pierna con dolor o enrojecimiento necesita valoración urgente, y si se acompaña de dificultad para respirar o dolor torácico, atención de emergencias.

Fuente: NHS, síntomas y valoración del linfedema.

Preguntas frecuentes sobre el drenaje linfático

¿El drenaje linfático funciona mientras duermes?

Sí. El sistema linfático continúa recogiendo y transportando líquido durante el descanso. Sus vasos disponen de mecanismos propios de contracción y válvulas que ayudan al avance de la linfa. Los movimientos del cuerpo y la respiración también participan en su funcionamiento.

¿Cuánto tiempo tengo que caminar para favorecer la circulación linfática?

No existe una duración universal que garantice un determinado efecto sobre el drenaje. Caminar activa los músculos que ayudan al retorno de los líquidos. Puedes empezar con paseos adaptados a tu condición física e incorporar movimiento a lo largo del día.

¿Puedo hacerme drenaje linfático manual todos los días?

Depende de tu situación y del tipo de técnica. Algunas personas con linfedema aprenden maniobras de autodrenaje para realizarlas como parte de un programa pautado. Si quieres practicarlo, conviene que un profesional valore primero su utilidad y te enseñe cómo hacerlo.

¿El drenaje linfático sirve para adelgazar?

El drenaje linfático manual puede ayudar a controlar la acumulación de líquido en determinadas situaciones. Esto puede modificar temporalmente el volumen de una zona hinchada. La pérdida de grasa corporal sigue un proceso diferente.

Tu cuerpo ya sabe mover la linfa. Ayúdale a seguir haciéndolo.

Cada vez que caminas, cambias de postura, mueves las manos o respiras, distintos mecanismos de tu cuerpo contribuyen a mantener la circulación de los líquidos.

Entenderlo permite cuidar tu sistema linfático de una forma más sencilla.

Empieza por prestar atención a cuánto tiempo permaneces inmóvil. Incorpora pequeños movimientos, encuentra actividades físicas que disfrutes y aprende a respirar sin tensión.

Cuidar tu circulación linfática puede formar parte de tu vida cotidiana, sin complicaciones y conociendo mejor cómo funciona tu propio cuerpo.

Drenaje linfático en gotas, con sabor a miel. Entrega en 24-48 h y pago contrarreembolso.

Regresar al blog